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1/2/2011

Instrumentos para evaluar el autismo infantil e intervención psicopedagógica recomendada.

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Imagen obtenida en http://www.buttonsandmore.com/



Instrumentos para evaluar el autismo infantil:

- Cuestionarios, listados o escalas para padres y profesores:
Rimlaud (1984)
Krung (1980)
Rivière (1988)
E.E.C. (Escala de Evaluación de Conducta), de Kozloff (1980).

- Observaciones estructuradas del niño (Guías para realizar observaciones sistemáticas de conducta):
B.R.I.A.C.C. ( Ruttemberg)
B.O.S. (Freeman)
C.A.R.S. (Schopler)

- Entrevistas estandarizadas para padres: Guía de Wing y Gould (1978).

- Escalas de Desarrollo Cognitivo:
W.P.P.S.I. y W.I.S.C.-IV.
Leiter (Manipulativa, 2-18 años)
Brunet.Lezine (De 2 meses a 6 años)
Columbia (Manipulativa, de 3 a 11 años).

- Perfiles. Muy útiles para diseñar la intervención:
P.E.P. (Schopler y Reichler). Perfil Psicoeducativo: Grado de desarrollo y grado de patología.
A.S.I.E.P. (Krug, Arik y Almond). Escala de detección del autismo. Mide varias áreas: Interacción social, Lenguaje, Habilidades de resolución de problemas, Pronóstico de aprendizaje.

Principios y elementos para elaborar un programa-base de intervención psicopedagógica en autismo infantil: El abordaje de la intervención depende de cada caso concreto, según las necesidades, características y prioridades de cada niño/a. La intervención más eficaz hasta el momento presente es la psicoeducativa. El contexto escolar es el que más ayuda al progreso en los casos de autismos, si bien la intervención debe ser multidisciplinar. El objetivo básico de la intervención es mejorar en las áreas deficitarias; tales como el lenguaje, comunicación e interacción social; aunque puede haber objetivos previos en determinados casos (rabietas muy persistentes y autoagresiones). Lo más difícil de conseguir es que la persona que va a intervenir con el niño/a llegue a ser una persona significativa para el/la niño/a, con el que pueda comunicarse. La persona que intervenga tiene que llegar a convertirse en un reforzador gratificante para el niño/a. Un programa base ha de configurar secuencias fáciles de comprender, de predecir y muy ordenadas, establecer límites claros y proponer gradualmente la gratificación, utilizar refuerzos discriminativos (positivos cuando el niño hace algo bien y negativos cuando deja de hacerlos), programar todo lo que se va a hacer, mantener relaciones estables, dar siempre instrucciones y consignas claras y simples, programar sesiones breves (de unos 15 minutos aprox. Descanso y otra sesión de 15 minutos; especialmente al principio) y mantener una actitud directiva.

Programas estandarizados de intervención psicopedagógica en autismo infantil:

- 1) Programa de Kozloff. Áreas que trabaja:
Disposición para el aprendizaje
Mirar, escuchar y moverse
Imitación motora
Imitación verbal
Lenguaje funcional (Incluye sistemas de comunicación alternativos)
Autonomía personal
Este programa comienza con una Evaluación Inicial, a través de una escala. Ofrece cerca de 90 conducta o habilidades para trabajar, divididas en 6 componentes que se citan en el esquema anterior.

- 2) Programa de Baker (“Cómo enseñar a mi hijo”). Trabaja las siguientes áreas:
Habilidades de autonomía y aseo personal (Comida, aseo personal, control de esfínteres, tareas previas al vestido y desvestido, etc.)
Habilidades del habla y el lenguaje (Incluye sistemas alternativos de comunicación).
Problemas de conducta (Rabietas excesivas, autoagresiones, etc.).

- 3) Guía Portage (de Bluma). Áreas que trabaja:
Desarrollo motriz
Socialización
Lenguaje
Autoayuda
Cognición
Programa para niños de 0 a 6 años. Intervención temprana. Agrupa las actividades en las 5 áreas citadas. Ejercicios adaptados a los primeros meses de vida.

Independientemente del programa que sigamos, es importante recordar que siempre va a ser una I.P. lenta y continuada, a largo plazo. Por este motivo, cuando el autismo va acompañado de R.M., el niño suele estar mejor atendido en un centro de Ed. Especial, en general; pues en un centro ordinario no le pueden dedicar el tiempo que requieren y, en general, el profesorado no está preparado de forma específica. No obstante, hay que estudiar cada caso concreto y valorar todos los factores. A mayor nivel intelectual, más posibilidades de integración en el contexto educativo y, a la vez, mayor liberalización del contexto educativo, en general. Y viceversa.
Es fundamental el trabajo con las familias. Son niños agotadores, con pocas recompensas, por lo que los sentimientos de cansancio, decaimiento, e incluso rechazo son normales. Es necesario ofrecer apoyo, asesoramiento y ayuda constantes a las familias. Muy importante para ello las Asociaciones de Padres. Facilitar la conexión con las mismas.