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27/7/2012

Clasificación de los Trastornos Específicos del Lenguaje.


Clínica
Crespo-Eguílaz, Carbona, Mulas, Etchepareborda, Díaz-Lucero y Ruíz-Andrés
En Trastornos del Lenguaje, Mulas ed., 2008

Se entiende por comunidad lingüística aquella en cuyos sistemas fonético, fonológico, léxico, morfosintáctico, semántico y pragmático está inmerso el individuo.
La variada sintomatología y la heterogeneidad que caracteriza el TEL hace patente la necesidad de hacer subgrupos, no sólo para precisar la descripción del fenotipo sino además para facilitar una identificación e intervención tempranas. Con la evaluación psicolingüística detectamos las dificultades específicas y determinamos el grado de desviación correspondiente. Esto nos permite elaborar el perfil de la conducta psicolingüística de cada sujeto así como su evolución. El TEL constituye una categoría clínica global que se compone de una serie de trastornos del lenguaje que afectan a distintos dominios lingüísticos, con unos perfiles distintos y con unas respuestas al tratamiento diferentes. Hablaremos entonces de los subgrupos:
-         trastorno de la programación fonológica;
-         dispraxia verbal;
-         trastorno fonológico-sintáctico;
-         agnosia verbal auditiva; -
-         trastorno léxico-semántico y
-         trastorno semántico-pragmático.
En cada una de las seis categorías diagnósticas aparecen afectadas predominantemente unas capacidades psicolingüísticas pero en muchos casos se ven afectadas otras capacidades lingüísticas como consecuencia del trastorno nuclear.
Es de destacar que los problemas para comprender el significado implícito en el grupo semántico-pragmático y la pobreza lexical en el grupo léxico-sintáctico conllevan una interpretación literal de los mensajes que dificultan mucho la comunicación.
Además existen transiciones diagnósticas, una muestra más de la complejidad del lenguaje y de la necesidad de un diagnóstico individualizado, además de la necesidad de un tratamiento centrado en la sintomatología del sujeto.





































Las seis categorías establecidas las reagruparon Rapin y Allen en tres grupos:
-         Niños con trastorno del lenguaje expresivo
-         Trastornos del lenguaje expresivo y receptivo.
-         Trastorno de procesamiento de orden superior.

Pero la clasificación de uso común establece tres grupos de acuerdo a los trastornos a) de input o entrada, con el déficit en la percepción del estímulo y la descodificación posterior, que se caracteriza por una pobre comprensión y una expresión no siempre alterada; b) trastornos de performance o desarrollo en los que tanto la expresión como la comprensión suelen estar alteradas; y c) trastornos de output o salida con alteraciones en la ejecución del lenguaje y déficits expresivos, aunque con la comprensión conservada.